El comedor está repleto de alimento, desde pequeños limones partidos hasta los trozos de bistec situados alrededor de la mesa así como la salsa de chile guajillo, bocadillos, rebanadas de aguacate, las tortillas calientes dentro de su servilletero, los cubiertos metálicos y mi madre en la cocina preguntando:
-Hijo, ¿te hace falta algo?
Tú me haces falta ________. Me haces falta para alumbrarme en mi alcoba nocturna, cuando mi espíritu se me escapa dando tumbos y busca refugio bajo mi cama, temblando. Y ahí estoy solo a oscuras, tapizando mi cueva de pinturas rupestres, códigos egipcios y signos algebraicos, los cuales no aprecio por la penumbra a pesar de haber encendido una fogata, pero me quedo ahí namás cuestionandome su significado.
Hay veces que quisiera arrendar una nube, firmar un contrato de seis meses mínimo, quitarme los anteojos y hundir mi cráneo en la superficie de algodón quedándome aletargado resquebrajando paredes oníricas al haber percibido tu delicada voz llamándome, ahí, atrás de cada muro. Son pesadillas aquellas en la que te presentas ante mi puerta con el cabello cubriendo tu cara como follaje a las ramas, trato de retirártelo, pero detrás de cada capa se esconde una más y así infinitamente tus facciones se me esconden y nunca te veo, ni siquiera aquellos ojos como orificios que asoman a un castillo de jade que llevas dentro, al que nadie ha descubierto, ni él, sólo yo.
Hace años, cuando te hice mi reina y me hiciste tu peón, no sé si recuerdes, pero te dije quedito: ________, una de tus pestañas ha caído sobre tu mejilla. La retiré con mi dedo, mismo que contactó tu piel, misma que se acercó a la mía, la mía se acercó a la tuya y no hicimos más que comenzar a sumergirnos en un fétido pantano disfrazado de manantial. Me confundiste llevándote mis sentimientos de corbata. Tejiste una boina con mi sexo y ahora portas un sombrero de marca.
Por eso me da coraje ahora que leo tu nombre en la sopa de letras. La miro como a un examen que intento comprender.
-Hijo, la comida se enfría.
-Sí mamá, lo sé.
Y es cuando comienzo a comer sin apetito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario